Peor el remedio que la enfermedad
Es muy común en los últimos años que ante cualquier dolencia como por ejemplo un fuerte dolor de muelas o una insoportable jaqueca, los rosarinos recurramos al quiosco o almacén más cercano para adquirir algún medicamento que nos tranquilice.
A pesar de la gran cantidad de denuncias y sanciones realizadas en los últimos años, esta actividad ilegal se sigue realizando en innumerables locales de la ciudad, donde se venden medicamentos de distinto tipo, y sin que los rosarinos tomen conciencia del peligro que esto acarrea.
Para evitar dicha situación hace varios años la problemática se encuentra regulada por la ordenanza municipal 8029 y demás leyes provinciales y nacionales, pero sin solución aparente por el momento.
¿Es seguro que un ciudadano tenga la posibilidad de adquirir un medicamento que no cuenta con ningún tipo de información sobre su procedencia y características?¿Las autoridades municipales realizan los controles necesarios para combatir esta actividad ilegal?¿Quiénes son los encargados de la distribución de los medicamentos?. Son preguntas que sin dudas necesitan una respuesta para evitar situaciones de más gravedad en un futuro.
Sin embargo esto es solo la punta del iceberg, ya que desde el Colegio de Farmacéuticos de Rosario denuncian que detrás de este delito menor se esconden hechos más graves como el robo, la adulteración y la falsificación de medicamentos.
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